Procrastinar en el lugar de trabajo

Si eres de los que simplemente no puede dejar de perder el tiempo en el trabajo, esto es para ti

¿Cuántas veces al día sientes ese terrible impulso incontrolable de dejar la tarea que estás haciendo a la mitad para salir corriendo a fumar un cigarro o ir a la tienda a comprar un gansito? O, ¿qué tal esa necesidad de ver otro episodio de tu serie favorita antes de comenzar con el trabajo que entregas mañana? Seguramente varias veces al día, ¿verdad? Pues lamentamos informarte que –como muchos de nosotros– padeces de este terrible mal que es la procrastinación crónica.

Si vives en otro planeta y nunca has escuchado esta palabra, procrastinar significa en pocas palabras: dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Las excusas para ello son muchísimas, tales como “es que no me concentro aquí, mejor lo termino en mi casa”, “yo trabajo mucho mejor bajo presión”, “ahorita no me siento inspirado, mejor me doy una vuelta y al rato lo termino”, y un larguísimo etc. Lo malo es que son precisamente eso, excusas inventadas que inconscientemente utilizamos para justificarnos.

El motivo por el que caemos en el procrastinar continuo cuando trabajamos tiene una explicación científica, resulta que esta conducta es adictiva. Esta adicción se presenta de dos maneras distintas, la primera, es que al dejar de hacer las cosas importantes a cambio de una pequeña satisfacción (como el gansito o la televisión) nuestro cerebro libera dopamina, cosa que nos hace sentir bien y por ello no podemos dejar de hacerlo. La otra, en los casos más extremos, se refiere al rush de adrenalina que produce hacer las cosas contra reloj, sensación comparable a la que experimentan los jugadores o lo que sentimos en una montaña rusa.

Así, como con cualquier adicción, superar este mal hábito requiere de trabajo y mucha fuerza de voluntad, y ¬–aunque te suene a AA– el primer paso es aceptar que tenemos un problema, y a partir de ahí, seremos capaces de reconocer cuando estamos cayendo en nuestro vicio favorito, y así ser capaces de vencerlo. Esta tarea se vuelve por demás complicada cuando, como buenos freelancers que somos, pasamos la mayor parte del día solos y metidos en casa, pues la falta de estructuras –tanto laborales como sociales– hace que sea muy fácil dejarnos llevar por la procrastinación.

Por esto, estamos convencidos que una buena medida para vencer este terrible mal y convertirnos en las personas productivas que queremos ser, es encontrar un buen espacio de trabajo en el que podamos realizar nuestras actividades de la manera conveniente, rodeados de gente inspiradora y dónde se despierte un espíritu de competencia.