espacios de coworking en mexico

Antes de explicarte como un espacio de coworking cambio mi vida completamente, quiero contarte cómo tomé esta decisión: soy redactor e investigador y hasta hace un par de años me dedicaba exclusivamente a trabajar con textos académicos para diferentes universidades del país, pero hace un par de años, casi por casualidad, me involucré en proyectos de publicidad y marketing digital.

Desde entonces, había venido haciendo chambas de community manager, redacción de blogs, campañas en social media que fui ganando experiencia empecé a buscar clientes por mi cuenta, sin aquellos intermediarios que eran las agencias a las que les vendía mis piezas.

Las primeras que intenté ofrecer mis servicios de esta forma, fueron un fracaso total, pues no tenía ni la más mínima idea de cómo conquistarlos ni mucho menos la experiencia, y fue en una de estas reuniones desastrosas, en las que normalmente citaba a la gente en una famosísima cafetería con sucursales por toda la ciudad, mismas en las que me sentaba diario a trabajar, en la que un cliente me hizo ver lo poco profesional que me mostraba no teniendo un lugar formal de trabajo. Pero ¿qué hacer? Era imposible para mi en aquel entonces rentar una oficina, además de ser completamente innecesario, así que me puse a buscar que otras alternativas tenía.

La solución vino por la recomendación de un amigo que me platicó acerca de la nueva manera de trabajar en el mundo ¡El Coworking! Aunque al principio me costó un poco de trabajo entenderlo, pues no veía la conveniencia de pagar una renta mensual por un espacio para sentarme –aunque incluyera internet– si al final era prácticamente lo mismo que trabajar desde el café antes mencionado.

Así que, con muchas reservas, comencé a buscar espacios de coworking en el sur del DF, y me encontré con Community Citroz. Ahí me di cuenta de que en verdad era esto lo que necesitaba, pues la comunidad de este espacio esta completamente enfocada al emprendimiento, fomentando el networking constantemente entre todos los socios, y aunque cuando vine por primera vez sólo era freelancer, mi idea siempre fue abrir una agencia propia y gracias a la gente que he conocido en Citroz cada día estoy más cerca de lograrlo.

Pero no sólo me ha servido para provocarme a emprender, sino que ha cambiado radicalmente mi forma de trabajar, pues la filosofía del coworking es una verdadera revolución en la manera en la que entendemos el trabajo. En estos espacios descubres que lo verdaderamente importante es “lo que haces” y no “cómo lo haces”, la libertad en el espacio y el tiempo te permite adaptarte a las exigencias del mundo actual que cada día es más cambiante. Además la inversión no es tan grande como podrías imaginarte pues sólo pagas por lo que realmente usas, pudiendo así tener planeas a la medida de tus necesidades.

Por eso, si estás en ese punto en el que trabajar desde la sala de tu casa o un lugar público ya no es suficiente para que hagas bien tu chamba o, simplemente, crees que ya es tiempo de escalar tu negocio, atrévete a conocer estos nuevos espacios de trabajo y se parte de la última revolución laboral.